domingo, 27 de marzo de 2016

De Yare a Miraflores… 22 años

Prensa PSUV.- Después de estar dos años en prisión junto a diez oficiales por liderar la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, el 26 de marzo de 1994 el Comandante Hugo Chávez fue liberado de la cárcel de San Francisco de Yare, producto a un indulto que la presión popular obligó a ser otorgado por el entonces presidente Rafael Caldera.
En 1994, año en el que Chávez es liberado, la nación sufría los embates de una crisis que incluyó una debacle bancaria, la suspensión de garantías económicas y un mayor grado de miseria para los sectores más vulnerables.
Estando el Comandante Chávez aún preso, los líderes del puntofijismo acuerdan que deben hacer algunos movimientos políticos para tratar de salvar su moribundo sistema de gobierno. El Fiscal General de la República es el primero en poner en práctica la estrategia a seguir y envía al Congreso Nacional algunos documentos en donde consta la disposición indebida por parte del Presidente de dinero de la partida secreta del Ministerio de Relaciones Interiores de Venezuela, se argumenta que esto fue para ayudar a la señora Violeta Chamorro, candidata presidencial contrarrevolucionaria en la República de Nicaragua. El Congreso Nacional consideró aquellos documentos muy comprometedores y solicita a la Corte Suprema de Justicia su dictamen, la Corte responde que sí hay suficiente pruebas para someter a juicio al Presidente y el Congreso procede a sustituirlo.
¡A la calle, a la carga!
Quien se convertiría en presidente constitucional del país apenas cuatro años después, salió en libertad vistiendo un tradicional liki-liki beige y fue recibido por cientos de simpatizantes quienes le ofrecieron banderas, pancartas, cantos y flores. La conexión entre Chávez y el pueblo se había iniciado dos años antes, después de un “Por Ahora”.
A su salida, se dirigió, como es costumbre, a la multitud y a los periodistas que le esperaban. “Buenas tardes a todo el pueblo venezolano, buenas tardes a todo el pueblo latinoamericano, a todos los compatriotas que me han dado esta bienvenida”, dijo.
Minutos después, el líder del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) dictó lo que sería la línea de acción política que le llevaría al Palacio de Miraflores en las elecciones de 1998.
“El mensaje del MBR va a la calle, a la carga, a tomar el poder político en Venezuela. Va a demostrarle a los politiqueros venezolanos que esta generación militar que tomó el camino del sacrificio va al rescate de su verdadero destino”.
“Vamos a hacer un gran frente nacional. Pedimos al pueblo que nos acompañe en la búsqueda de la transformación estructural. Por los momentos voy en movimiento hacia el contacto con el pueblo”.
“Vamos a hacer un gran frente nacional. Le pedimos al pueblo venezolano que nos acompañe como un solo hombre en la búsqueda de la transformaciones necesarias”, expresó Chávez desde Los Próceres una vez concluido el capítulo de encierro en Yare.
“Me voy a las catacumbas a acompañar al pueblo”, dijo el comandante aquel jubiloso 26 de marzo. Y así lo hizo. Chávez comenzó un recorrido por todos los rincones de la Patria, llevando su propuesta política del “árbol de las tres raíces” (Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez), basada en la soberanía nacional, la justicia social, la unidad de América Latina, Fuerza Armada popular, máxima felicidad del pueblo, democracia participativa y protagónica.
Hoy más que nunca, cuando se cumplen 22 años de aquella gran jornada, podemos decir Chávez vive, la lucha sigue.

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